Aproximaciones a un mapa de afrodescendientes en El Salvador

Contracorriente
11 min readJun 3, 2021

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Hay algunos expertos en el tema de afrodescendencia salvadoreña, sin embargo, como es un tema de identidad, me empeño en saber y escribir algo más.

Hay negros famosos desde luego: el lienzo de Quacquechollan contiene una grafía de un negro esclavo cargando cosas junto a los españoles, es tal vez uno de los primeros negros en la región.

Detalle del lienzo de Quacquechollan

También hay un relato español acerca de un naufragio en La Terra Florida, en donde se menciona al negro Estebanico, que va junto con otros doce españoles, entre ellos uno muy famoso, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca en derredor del 1527, los cuáles a partir del desastre que sucede determinan ejercer canibalismo entre ellos, esto sin contar los detalles de todas las peripecias que les suceden en este territorio hasta entonces poco conocido por los españoles (Nuñez Cabeza de vaca, 2012).

Seguramente el primero en ser muerto debió ser este Esteban por el hecho de ser esclavo y muy probablemente el relato sea una novela, una ficción. En los últimos años hay ciertas hipótesis en torno a esto, al hecho de ser un relato ficcionado. (Maura, s/d) Los dos casos anteriores muestran la categoría de los negros en la región.

Representación de Estebanico, el negro de Los Naufragios

Por otro lado, Ibarra en “Cafetos en flor” menciona que “Hacendados en Centroamérica compraban esclavos africanos de tratantes en Veracruz o en puertos del Caribe español, sin embargo, había también casos de agentes que organizaban su propia expedición, como Cristóbal Aceituno de Guzmán, vecino de la Vila de la Trinidad, en Sonsonate, El Salvador, quien fue a Luanda comprar esclavos y los transportó hacia la capital de Guatemala.

Probablemente parte de esos esclavos eran oriundos de Benguela, pues según Roquinaldo Ferreira, un tercio de todos los esclavos exportados desde el puerto de Luanda entre 1680 y 1720 venían desde allá. Sin embargo es difícil identificar cuáles serían las personas de Benguela o de Luanda en los registros de navíos.” (Ibarra, 1947)

Y es que, innegablemente, la presencia afrodescendiente era necesaria al español en su forma esclava, a los indios no se les permitían algunas tareas por las leyes de Barcelona de 1542 ( (Escalante Arce, 1996), y lo confirma Barón: “Negros ahí pocos i esos son necesarios para las minas de oro i plata” (Baron Castro, 1978).

Hoy día en El Salvador, la gente puede mirar hacia cualquier lado buscando rostros y los hallará, se encontrará con rostros todos distintos a la primera impresión, diferentes a los rostros de uno, fenotipos tan variados que no queda más remedio que aceptar que en buena medida, la idea liberal de homogenizar el país con un mestizaje a granel y en grandes proporciones dio mucho resultado a los que diseñaron la idea de la identidad mestiza.

Aquí, uno se encuentra con personas con tez de diferente color (blancos, morenos, casi blancos, casi morenos), diferentes tamaños (muy pequeños como en Nahuizalco, pequeños, medianos y grandes), pelo de distinto color (negro, y castaño) y forma (pelo liso, medio rizado y rizado).

Todo indica que tenemos una mezcla bien elaborada de grupos distintos.

Lo que uno no logra ver son grupos étnicos muy diferenciados, es decir, no encontramos blancos bien blancos, ojos azules o verdes, aunque son famosos los blancos de Chalatenango, no es un blanco muy marcado.

Tampoco encontramos negros, bien negros con todas sus características estereotipadas. No existen.

Encontramos, eso sí, grupos de población indígena con poco mestizaje, así en el oriente la gente de la región Kakawira, los Lencas de Morazán y del norte de la Unión, bueno, son bastante evidentes. Los tonos del acento en su español denotan un grupo con un lenguaje distinto a la gente del occidente.

Los pipiles de Izalco, Nahuizalco, Cuisnahuat y de la región de Sonsonate y Panchimalco también se logran diferenciar. Muy a pesar del Censo Nacional 2007 que estima que: “la población salvadoreña está compuesta por 90% de mestizos”. Mestizos quiere decir mezclados e indica que la dicha mezcla es entre blancos con indígenas.

La categoría de “mestizo” la categoría alude a que existe mezcla étnica, pero la precisión de la mezcla que indica implica la inexistencia de otras posibles mezclas. Mestizo hoy también quiere decir como durante la colonia, varias posibilidades entra las que se incluyen afrodescendientes.

Nahuizalco

El censo 2007 también indica que existe un 9% de blancos y 1% de amerindios, sin embargo éste último dato es totalmente objetable dadas las observaciones empíricas, y la forma de redacción de la pregunta del censo que dice literalmente:

Pregunta: ¿Es usted…:

a. blanco

b. Mestizo (mezcla de blanco con indígena)

c. Indígena

d. Negro (de raza dice el instructivo!!!)

Esta pregunta, hecha en un país, donde, culturalmente se ha difundido la idea de que “indio” es un adjetivo despectivo, que la gente no se percibe como indígena sino como mestizo porque eso se le ha dicho desde sus primeros años en la escuela, porque los anuncios del periódico y la televisión no presentan jamás a un representante de pueblos originarios como modelo de ropa o calzado, ni a una morena de San Alejo como la administradora de la empresa tal, porque en algunos anuncios de ofertas de empleo todavía se encuentra el criterio de “ser atractiva” asumiendo un concepto de belleza a lo europeo y porque en muchos casos, el censor asume una respuesta y la señala en el cuestionario de acuerdo a su criterio, ofrecerá resultados sesgados.

Concepto de “secretaria” en un país mestizo

Desde luego que una pregunta sin sesgo es difícil de formular, pero en un censo se buscan datos verdaderos.

Quizá una pregunta como “¿A qué grupo étnico siente usted que pertenece”? habría sido mejor.

En El Salvador, acerca de la escasa o nula visibilización de lo negro, hay una explicación popular muy difundida: “no hay negros porque no hay bananera, y esas están en la costa atlántica” o el sabido “Martínez prohibió a los negros” Punto.

Sin embargo, ya en “La población de El Salvador” (Baron Castro, 1978), citando a una colección de documentos inéditos apunta que durante la semana santa del 1625, estaban a punto de alzarse 2,000 negros, y se supo tan a tiempo (p. 163) que ajusticiando a algunos, se atajó el daño. Primero de octubre” ¿Creó eso un alto a la contratación o compra de esclavos? No parece así.

Sigue explicando que además la negritud fue siendo absorbida por la masa indígena al inverso de lo sucedido en las Antillas (Baron Castro, 1978), aunque se cuidaba que no desalojaran a los indios de sus pueblos.

Loucel Lucha, ya menciona en un artículo que habían varios pueblos de negros, aunque queda mejor “pueblos con negros”: “Observamos que este grupo tiene una gran movilidad social, de acuerdo a la información en los registros parroquiales muchos de los mulatos que contrajeron matrimonio provenían de diferentes lugares” (Loucel L., 2006)

No es tan sencillo encontrar un dato exacto acerca de cuantos africanos fueron traídos y como se establecieron y reprodujeron en este territorio.

Ya en 1807 Gutiérrez clasificó a los sectores que componían la población de la colonia como:”Españoles, mestizos, indios, mulatos y poquísimos negros” (Gutierrez y Ulloa, 1807). Lo de poquísimos como veremos adelante es una apreciación.

La información parcial disponible nos lleva a identificar que una aproximación a un mapa de afrodescendientes podría seguir, de acuerdo a las zonas en el país, el siguiente formato:

EN EL OCCIDENTE:

Loucel, indica algunos pueblos en el occidente: Chalchuapa, Sonsonate, Caluco, Texixtepeque, Santa Ana (Loucel L., 2006).

En el documento de Cafetos en flor, (Ibarra, 1947) el autor comenta que “El día tres de noviembre de 1915. Viajé a la ciudad departamental íbamos del pueblecito de Atiquizaya, pueblo de gente morena, trabajadora y fuerte como el ébano”. El occidente del país, refleja pues también la presencia negra aun a inicios del siglo XX de forma evidente.

Fray Antonio de Ciudad Real, acompañante y secretario del viaje de Fray Alonso Ponce por Centroamérica en 1586, relata cómo en el pueblo de Chalchuapa es «…común de los indios y de los negros y aún de españoles pobres…» (Ciudad Real, 1996, p. 77).

Fernández menciona además el levantamiento de negros en Metapán en el noroccidente en 1811.

Otros sitios: Santa Ana, Chalchuapa y Metapán, Apaneca, Izalco, Nahuizalco, Guaymoco, (Cortez y Larraz, 2000)

Durante la colonia, muchas distinciones se hacen relevando la raza, como por ejemplo, en un título de propiedad de 1730 que describía a los dueños de la tierra comunal, de cerca de Santa Ana, como el común (territorio comunal) de españoles, pardos e indígenas”; (AGGA 1.24, 1587)

En carta enviada al Rey de España por el licenciado Diego García de Palacio, Oydor de la Real Audiencia de Guatemala en el año de 1576, a su paso por Santa Ana cerca del lugar que llaman Coatan (sitio de serpientes), se encuentra una laguna (actualmente lago de Coatepeque paradójicamente “cerro de serpientes”) en las faldas del volcán, García de Palacio, describe un episodio en el cual: “…Negros y mulatos, de una estancia vecina, entraron en la isla é hallaron un ídolo grande de piedra de figura de mujer y algunos sacrificios…” (García de Palacio, 1996, p.41), evidenciando con ello la existencia de un enclave de negros y mulatos a orillas del lago de Coatepeque.

EN EL CENTRO:

El mismo Loucel identifica a Opico, San Vicente, Olocuilta, San Salvador, Apopa, Paxnal, Quezaltepeque, Suchitoto, valle del Guayabal, Tacachico, Tejutla,Chalatenango, Cojutepeque (Loucel L., 2006).

Por otra parte, se reconoce también a Ilopango en el centro del país, a Chalatenango en el norte como territorios en donde también existían negros (Gutierrez y Ulloa, 1807).

En Chalatenango, (y en otras haciendas) los mulatos se relacionan con la producción de añil. De acuerdo a Gutiérrez y Ulloa en la provincia el conteo era tanto como: 4,728 españoles, 89,374 mulatos y 71,176 indigenas. Los mulatos representaban según este informe a un total de 54% de la población.

Otros sitios: Cojutepeque, Tonacatepeque, Atheos, San Jacinto, Santiago Nonualco, Olocuilta, San Vicente, Sensuntepeque, Opico, Tejutla y Chalatenango. (Cortez y Larraz, 2000)

EN EL ORIENTE:

Gutierrez y Ulloa menciona a Gotera también. (Gutierrez y Ulloa, 1807) Loucel apunta también a la misma ciudad (Loucel L., 2006).

Otros sitios son identificados por el Arzobispo Cortez y Larraz: Ereguayquín, Gotera, San Alejo, Usulután, San Miguel (Cortez y Larraz, 2000)

Cortez y Larraz menciona los siguientes sitios con presencia de “ladinos”, un concepto que como sabemos no hace mucha distinción entre indios y mulatos

Erquicia, citando a Velasquez y Escalante, abunda en datos sobre afrodescendientes: Hacia 1590, alrededor de 182 esclavos negros trabajaban en las haciendas de las minas de Guazucarán y Tegucigalpa que incluía las minas de la jurisdicción de la ciudad de San Miguel, como en Pasaquina (Velázquez, 2001). Se mencionan pocos en Analco.

El caso del comerciante y minero Joseph Marín Roca, alférez mayor y alcalde de San Miguel, poseía una «cuadrilla de angolas» de por lo menos 31 esclavos, 18 varones, 2 niños, 7 mujeres y 4 niñas (Velázquez, 2001).

Y continua para citar a Escalante, diciendo que “En 1615 en la defensa del puerto de Amapala en el golfo de Fonseca, por parte del alcalde ordinario migueleño Juan García Serrano, el cual conforma su milicia con 130 españoles, 300 indios lecheros y 150 negros, mulatos y mestizos” (Escalante, 1996).

Todo parece indicar que la presencia africana tenía dos razones centrales: Obrajes y minería. Sobre esto se debe profundizar: ¿Quiénes?, Cuántos?, ¿Cómo?

La propugnación de una sociedad mestizaje estaba interesada en la homogenización de la población, bajo el sentido de evitar que los pueblos indigenas considerados deficientes en muchos sentidos por los dirigentes religiosos y políticos de antes, pudieran mezclarse y hacer prevalecer una sociedad menos diferenciada, eliminar la diversidad.

Ya en el siglo XX el general Max Hernández Martínez, el señor de las aguas azules, decretó la Ley de “Restricciones y limitaciones a la inmigración”, que entre otras cosas, en el capítulo 25 limitaba el ingreso de varios grupos “Se prohíbe la entrada al país, a los extranjeros comprendidos en uno o más de los casos siguientes: a los de raza negra; a los malayos y a los gitanos, conocidos también en el país con el nombre de ‘húngaros’ ”. Además seguía con las limitaciones a los “turcos”, mote referido a casi cualquier del medio oriente.

En definitiva, esa es la razón por la que Shirley Campbell Barr (hermana de la Vice Presidenta de Costa Rica) comenta que “…es una realidad. No se ven negros en las calles de El Salvador. Todos te observan en las calles de San Salvador. Todos asumen por lo tanto que eres extranjero y además lo que es peor muchos asumen que no hablas español e intentan hablarte en Inglés… No nos sentimos rechazados, dice Shirley, solo nos miraron con curiosidad”.

Campbell Barr sigue adelante con su comentario y expresa algo interesante desde su percepción: “La definición de la identidad étnica de los Salvadoreños incluye con gran “orgullo” la herencia Española”.

Shirley Campbell Barr

Y pienso que tiene razón en muchos casos, por suerte, no en todos. Claro, hay orgullos y hay desprecios, y hay casualidades una de ellas es el color de la piel con que se nace y la otra es el apellido de los padres.

No hay mérito y tampoco hay culpa.

Lo que debe preocupar y ocupar que una sociedad considere que una persona debido a su color, es extraño, raro o singular. La sociedad hace distinciones otras también, muchas basadas en criterios sociales como el acento con el que se habla, y el ingreso económico.

Por otra parte, ella comenta que en La Unión es posible que haya existido, también, población negra: “Definitivamente, mi ojo clínico sin embargo, me indicó que San Alejo claramente tuvo una presencia negra más marcada que otros sitios en El Salvador”.

Luego sigue, y con benevolencia expresa: “Hay gente sedienta de conocimiento y que no acepta gratuitamente el gastado discurso excluyente y racista de la clase dominante”.

Loucel Lucha, termina uno de sus artículos diciendo que “El proceso de ladinización e invisibilización de la población mulata posiblemente comenzó antes de las resoluciones eclesiásticas de 1764, siguió con las disposiciones administrativas de las autoridades civiles de 1777 y luego en 1822 con las disposiciones tomadas por la iglesia”

Eso, no limitó la existencia de negros y mulatos, siguen ahí, mi hermano Ernesto -el negro- es fundamental para entender esto.

Referencias

AGGA 1.24, expo 1021 (1587).

Baron Castro, R. (1978). La población de El Salvador. San Salvador, El Salvador: UCA editores.

Cortez y Larraz, P. (2000). Descripción geografico-moral de la diocesis de Goathemala. San Salvador, El Salvador: DPI.

Escalante Arce, P. (1996).

Gutierrez y Ulloa, A. (1807). informe.

H, E. (s.f.). Aqui no hay negros, la negación de la raíz africana. REDICCES, 119–150.

Ibarra, M. A. (1947). Cafetos en flor. México, México.

Loucel L., C. (2006). Negros y mulatos de San Geronymo Nejapa en el siglo XVIII. Boletin AFEHC 21.

Maura, J. F. (s/d). Los naufragios o arte de la automitificación. Mexico, México: Frente de afirmación hispanista, AC.

Nuñez Cabeza de vaca, A. (2012). Los Naufragios. Madrid, España: Castalia.

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